Viaja a Italia… ¡y cambia tu vida!


El Coliseo

Si Italia es el lugar al que te gustaría viajar, y en especial te gustaría hacerlo acompañado y guiado por un hombre notable, J.W. Goethe, pues alégrate, porque ese deseo se puede hacer realidad sencillamente si lees Viaje a Italia, de Goethe, un libro considerado “menor”, comparado con Werther, Fausto, Afinidades Selectivas y Poesía y Verdad, entre otros.

Sin embargo, si de viajes se trata, este libro sería una opción inmejorable, excepcional, gloriosa.

Goethe escribe Viaje a Italia en 1816, cuando él tiene 67 años de edad, y cuenta sus experiencias del periplo que hizo en 1786-1788, cuando tenía 37 años y que, según él, fueron los años más felices de su vida.

Es un viaje que retrasó durante once años porque todavía no se sentía preparado para recibir tanta belleza…

Goethe llegó a Italia por el Norte, después de partir de Carlsbad y atravesar Baviera y el Tirol en un coche tirado por caballos. Entró a Bolzano y desde allí a Trento, bajó hacia Verona, recorrió el lago de Garda, pasó por Vicenza y Padua camino de Venecia, donde permaneció extasiado y procuró llegar cuanto antes a Roma.


Pasó rápidamente por ciudades como Ferrara, Bolonia, Florencia, Perugia o Asís. En Roma, la Ciudad Eterna, pasó dos años gozando de la cultura clásica, que consideraba sublime, pero también de la cultura renacentista. Posteriormente se dirigió a Nápoles. Visitó Pompeya y Herculano, llegó hasta el cráter humeante del Vesubio, incrementó su colección de minerales, trató de encontrar la planta de la que desciende todo el mundo vegetal y se dejó seducir, agradecido, por la Naturaleza y el Arte.

Por el mar accedió a Sicilia, en una singladura que soportó con heroísmo, demasiado mareado por estar en cubierta. Recorrió las hermosas islas de Palermo, Segesta, Agrigento, el Etna, Catania, Taormina, Messina, consideradas el granero de Italia, y comprobó la devastación provocada por un terremoto reciente. Regresó a Nápoles, visitó Caserta y Paestum, y disfrutó de un plácido y encantador verano.

De vuelta en Roma, aprovechó su segunda visita para reflexionar sobre artes plásticas y visuales o figurativas, profundizar en la cultura grecolatina, revisar algunas de sus obras, realizar sus propios dibujos, grabados y esculturas, y escribir algunos comentarios sobre la Belleza. También se dio tiempo para disfrutar el Carnaval de Roma.


El viaje de Goethe a Italia, definitivamente, le cambió la vida, según él mismo confesó; afortunadamente, este libro también cuenta con el poder y la sensibilidad de enriquecer para siempre la tuya.


Su peregrinaje italiano es un viaje sublime, un viaje al centro mismo de la Belleza, un recuerdo increíble, sublime… una reflexión sobre el arte como el alimento del alma.

¿Podrías tú soportar tanta belleza?

“Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga”. Quevedo

“La cosa más grande en este mundo no es tanto donde estamos, sino hacia qué dirección nos estamos moviendo”. Goethe




#goethe #italia #viajes #travel #italy #roma #rome